Un millón de veces escuchamos que el fútbol es el deporte perfecto.
De acuerdo, con un mínimo, pero no menor, agregado.
Es para vivos.
Y esto será fuente de la primera polémica (?) pero no pretendo hacer con esta afirmación un distingo moral, sencillamente, porque estoy convencido que hablamos de un juego.
Todo lo que lo rodea, que es mucho, tiene que ver con otras cosas que ya debatiremos (?).
Pero si nos referimos al juego como tal, no aceptaremos ver a nuestro arquero esperando que un colega vuelva al arco vacío después de atejarle un penal en el último minuto, cuando su equipo se juega la permanencia en primera división.
El reglamento, único límite previsto para el caso, no lo contempla.
Admito que me conmoví con el gesto y que elegiría al señor como padrino de confirmación de un hijo (?) pero no lo votaría para la lista de incorporaciones de mi club en el siguiente torneo.
¿Ustedes que dicen?
Doppieta